Arqueología Centrosur de Cuba

Se ha escogido la región centro-sur de Cuba como área con la cual estarán vinculados los trabajos, artículos, comentarios o noticias de interés científico; porque hasta hace unos veinte años atrás era la región menos conocida de la isla desde el punto de vista arqueológico.

lunes, agosto 04, 2008

GENERALIDADES ECONÓMICAS Y CULTURALES DE LA REGIÓN ARQUEOLÓGICA DE CABAIGUÁN, PROVINCIA DE SANCTI-SPIRITUS, CUBA


Pedro
P. Godo Torres (1)
Santiago F. Silva García (2)

(1) Doctor en Ciencias arqueológicas
(2) Licenciado en Física y Astronomía
arqueólogo aficionado

En la última década, las exploraciones arqueológicas en el municipio Cabaiguán demuestran la importancia de sus asentamientos aborígenes en el contexto de la provincia de Sancti-Spiritus y en el panorama general de la Arqueología de nuestro país

A partir de 1978 la actividad del grupo del Grupo CAONAO, de la Sociedad Espeleológica de Cuba, ha registrado el reporte de 16 localidades arqueológicas. Hasta esa fecha sólo se conocían noticias aisladas sobre hallazgos de artefactos aborígenes, como la que señalara Álvarez Conde (1961;172) en la zona de Neiva. Por otra parte, algunos resultados de investigaciones parciales se han presentado en distintos eventos científicos, en particular se destacan las de los residuarios Neiva Viejo (Silva et all; 1985) y Seibacoa (Godo et all: 1988), este último en colaboración con investigadores del Departamento de Arqueología del Centro de Arqueología y Etnología de la Academia de Ciencias de Cuba.

En la actualidad, los miembros del Grupo CAONAO preparan el Atlas Arqueológico del municipio Cabaiguán, compendio de la información básica para el desarrollo de futuras investigaciones e importante contribución al estudio de la Historia Local y a la Arqueología de Cuba.

A partir de los materiales colectados se pretende -tal como indica el título de este trabajo- brindar un resumen de los indicadores económicos y culturales más notables de los sitios arqueológicos. El carácter parcial e introductorio del mismo se fundamenta en que aún no han concluido los estudios integrales de los materiales, cuestión que por supuesto incluye el proyecto de excavaciones en los residuarios que lo permitan. De ahi, que nuestro trabajo ofrece por el momento la más completa actualización del panorama arqueológico del municipio y los elementos necesario para la constatación con otras localidades de su tipo en Cuba.

Los residuarios de Cabaiguán están marcado por la mediterraneidad, con un promedio de distancia al mar de unos 40 km. aproximadamente. No obstante, la ubicación de los sitios expresa la infraestructura de comunicaciones fluviales a través de los ríos Zaza, Tuinucú, Calabazas y arroyos de aceptable caudal como el Seibacoa y el Cayajaca; corresponden -en general- a comunidades de cazadores, pescadores y recolectores y algunas que presentan claros indicios del conocimiento de la agricultura.

El ajuar de estas comunidades es polivalente en material lítico de concha y cerámica; pero, como se verá, diferenciado en los distintos sitios por la presencia, ausencia o asociación de los materiales. Estos se identifican con el complejo cultural Ciboney Cayo Redondo, denominado también por la clasificación de E. Tabío (1984) Preagroalfarero en la Fase Tardía. Sin embargo, como anotamos, son asentamientos de tierra adentro; por lo que es de esperar que el medio geográfico condicionará ciertos aspectos de la economía y en general de la cultura arqueológica.En particular se destaca la peculiaridad de la industria de piedra tallada con caracteres muy variables, que se alejan de los parámetros tradicionales asignados para otros grupos humanos en otras localidades del país.

En función de los materiales colectados se diferencian cuatro categorías de asentamientos. Estos pueden ser el resultado de las distintas ocupaciones o actividades de las comunidades aborígenes o corresponder a diferentes niveles de desarrollo social o quizás estadios cronológicos; pero aún es imposible ofrecer una respuesta concluyente al respecto. Los agrupamos a partir de sus elementos culturales más notables:


1)-Talleres de piedra tallada.- Corresponden a los sitios Las Damas, Seibacoa I y II, La Larga, Los Morros, Cruz de Neiva, Guayos, El Crisol, El Tejar, Cayajaca I y II.
Acostumbrados al carácter múltiple de las evidencias en los residuarios Cayo Redondo, llama la atención esta categoría en que sólo se encuentran núcleos, preformas, herramientas de piedra tallada y restos de taller asociados a guijarros utilizados y pocos artefactos de piedra no lascada.

la industria de piedra tallada guarda relación con la denominada El Carnero, (Koslowski, 1974 y 1975), que identifica preferentemente las industrias en las localidades de la cuenca del Cauto y el sur de Camagüey. La similitud se debe al inventario de preformas y herramientas en lascas -en mayoría- y a la popularidad de los tipos con retoques inversos denticulados, muescas y esquirlados. No obstante, la industria de lascas en los sitios de Cabaiguán, muestra un apreciable índice de pequeñas a medianas dimensiones -4 a 5 cm promedio, a veces más- lo que se diferencia de lascas pequeñas y microlíticas, característica del Cauto y el sur de Camagüey. Tal situación en ningún modo niega el registro de piezas de estas dimensiones en Cabaiguán. Por otra parte, adiferencia de las localidades orientales, las lascas son más regulares y tienden a formas estandarizadas.
En lo esencial, difiere del carnero en las variables dimensionales y en un apreciable índice laminar; que si bien no es constante en la totalidad de los residuarios, en algunos se expresa definidamente como parte de la tradición industrial.

Los sitios Las Damas, El Crisol y Seibacoa I son representativos de la presencia de herramientas laminares, donde abundan láminas cuchillos con dorso, láminas retocadas, herramientas polifuncionales y otros tipos en orden secundario.

Es necesario anotar que aún cuando existe una técnica de fragmentación de láminas para confeccionar útiles complejos -tal aspecto ha sido detectado en el sitio Seibacoa I- las herramientas laminares, en su gran mayoría, presentan huellas de uso. En resumen, puede afirmarse que en este nivel de desarrollo y en función de los imperativos y necesidades de la economía mediterránea, las comunidades aborígenes de Cabaiguán elaboraron y utilizaron herramientas laminares. estimamos que en un futuro los estudios funcionales identifiquen las producciones concretas en que participaron estos útiles. Hoy sólo puede inferirse sobre bases objetivas que se destinaron a la caza, actividades afines y a la producción maderera. Señalamos los ditios Las Damas I, El Crisol y Seibacoa I como ejemplos de los apreciables índices laminares en el conjunto de la industria de lascas. El registro de las colecciones controladas en superficie ofrece promedios variables entre las herramientas en lascas y láminas. Estas últimas tienen diversas dimensiones: macrolíticas, medianas, pequeñas y microlíticas:

El sitio Seibacoa, en el cual se ha realizado un estudio tecnotipológico de la industria se observa similar situación y un buen número de géneros y tipos de herramientas. De un total de 213 piezas se identifican 127 herramientas, 36 lascas, 34 restos de taller, 13 núcleos y 3 láminas. Entre las herramientas, 66 fueron elaboradas en lascas, 36 en láminas, 23 en restos de taller y 2 en núcleos.

De acuerdo a la Lista tipológica general para las industrias de la piedra tallada de las comunidades aborígenes de Cuba (Febles, 1987:40-43) en Seibacoa se identifican los siguientes géneros (Godo et all, 1988). Entre paréntesis anadimos el número de tipos:

1. Herramientas en láminas.
1.1 Raspadores (3)
1.3 Truncaduras retocadas (2)
1.4 Láminas retocadas (7)
1.5 Láminas con borde dorsal romo (1)
1.6 Láminas y puntas con espigas o pedunculadas (4)
1.8 Perforadores (1)
2. Herramientas en lascas
2.2 raederas (1)
2.3 Lascas y otras piezas denticuladas (2)
2.4 Lascas con muesca o muescas (2)
2.5 Lascas con retoque inverso o ventral (4)
2.6 Lascas retocadas dorsalmente (3)
3. Herramientas de núcleos
3.1 Herramientas de núcleos. Tipo 3.1.2 Tajador complejo (chopping Tool)
3.2 Piezas esquirladas o cuñas (1)

El registro de estos sitios difiere de otros en los que predominan las preformas y herramientas en lascas.

Como ya anotamos en el sitio Seibacoa, aprovechamos de nuevo en esta ocasión para reafirmar que al menos en la región de Cabaiguán existe una variante industrial de la piedra tallada asignable al complejo Cayo Redondo. Esta se caracteriza por el alto número de herramientas, gran representatividad de géneros y tipos en lascas y láminas, apreciable índice laminar y variables dimensiones desde exponentes micro hasta macrolíticos. En la actualidad se realizan los estudios particulares de los sitios, por lo que a corto plazo esperamos dar a conocer mayores detalles de la tecnotipología de la industria.
Por último, señalamos la diferente magnitud de estos residuarios-talleres, algunos pequeños de varios cientos de metros cuadrados hasta el de mayor extensión, que corresponde a Las Damas I, de unos 56 000 metros cuadrados, aproximadamente (Rojas, 1987). En las figuras 2-4 se ilustran algunas herramientas de piedra tallada con el interés de que se observe la variedad de tipos y los ejemplares en láminas.


2)-Guijarros utilizados y artefactos líticos no lascados.- Por el registro exclusivo de estos materiales se caracterizan los sitios Neiva y Nueva Cuba.

Lo más peculiar de estos residuarios se debe a la presencia mayoritaria de guijarros utilizados como percutores, majadores, abrasivos y otras funciones. También se hallan morteros, piedras tintóreas y guijarros con holluelos laterales.
No evidencian una industria de elaboración de artefactos, tal como acontece en las localidades del Cauto en lo que se refiere a medios de trabajo; sino sólo en objetos relacionados con la esfera espiritual-superestructural. Se han hallado dos bolas líticas en los sitios Neiva y Las Damas I, artefactos que como es sabido, regularmente se asocian a los rituales mortuorios de estas comunidades.

Por otra parte, En el sitio Neiva Viejo se colectaron dos colgantes líticos que pueden señalarse entre los más grandes de Cuba (Fig. 5 A-B). El primero, de forma cilíndrica, está fragmentado y mide 17,7 cm de longitud; mientras que el segundo (B) -también fragmentado- permite una reconstrucción de forma elipsoidal aproximada y longitud de más de 17 cm. Por el tamaño y peso de estos colgantes es poco probable que se destinaran a un uso común, más bien parecen piezas superestructurales de exepción comparables a los de Cayo Salinas -20 y 12 cm de largo- (Morales Patiño, 1948:4), el mayor encontrado por nosotros en el sitio El Mango, en la cuenca del río Cauto, que mide 21,8 cm de longitud (Febles y Godo, 1986).
La regularidad de los guijarrpos utilizados como medios de trabajo también se observa en los residuarios-talleres; así como en los sitios de habitación que muestran un ajuar más complejo por la presencia de cerámica simple y artefactos de concha.


3)-Industria de concha y otros componentes asociados.- Hasta el momento en esta categoría sólo existe el sitio La Aurora, pero con el suficiente fundamento para demostrar las variables del paisaje arqueológico en el municipio Cabaiguán. Las evidencias colectadas ofrecen los elementos de una economía dual marítima-terrestre; ya sea en sus actividades subsistenciales, así como en el plano de su complejo artefactual. Recién descubierto, aún no se han estudiado sus materiales, por lo que sólo haremos un breve comentario a partir del registro de superficie.
Un balance de sus restos dietarios muestra la abundancia de los recursos marinos. Entre los moluscos se encuentran los grandes gasterópodos: Strombus gigas, Strombus costatus, Cassis madagascariensis y Melongena melongena; también hasy restos de crustáceos, quelonios y peces.
De la fauna terrestre predominan los restos de jutías con los géneros Capromys, Geocapromys y Boromys y en menor cuantía la jicotea (Pseudemys).
Un notable desarrollo se observa en los medios de trabajo confeccionado en material lítico y de concha. Para ambos casos la categoría de sitio de habitación incluye también los talleres de elaboración de herramientas; aspecto que se fundamenta por los restos de la talla.
En cuanto a la industria de piedra tallada, predominan las pequeñas lascas, aunque hemos visto algunas láminas con profundos retoques esquirlados inversos.

Por otra parte, abundan los guijarros naturales utilizados en diversas funciones. Sin embargo, lo que más se destaca en este sitio por ser de tierra adentro es la industria de la concha. Se observan conocidos artefactos, tales como: platos, vasijas, raspadores, diversos tipos de martillos y puntas y la impresionante cifra de 84 gubias.
Por último, señalamos las pocas evidencias de orden espiritual-superestructural, que consisten en cuentas de vértebras de pescados; estás de variables dimensiones y un colgante de concha -género Conus- con perforación bicónica.

La Aurora puede considerarse un sitio de gran magnitud. En la exploración se observaron los vestigios de varios montículos, pero está muy alterado por los trabajos actuales de la agricultura. Este sitio es una prueba fehaciente del nivel de desarrollo alcanzado por la comunidad aborigen en la esfera de las fuerzas productivas. El salto cualitativo no se expresa tanto en los medios técnicos; sino en la estructura organizativa de la producción social, que permite el aprovechamiento de los recursos marinos.


4)- Residuarios con cerámica simple.
En esta categoría se identifican los sitios de habitación Tres Palmas I y Neiva Viejo. En el último se colectó un abundante material arqueológico, tanto en superficie como en las calas exploratorias consistentes en guijarros utilizados, artefactos líticos no lasqueados, piedra tallada, restos dietarios y el importante registro de una industria alfarera.
Los datos que exponemos a continuación son tomados de Silva et all, 1985):

Material cerámico
Se colectaron 408 fragmentos de cerámica simple que incluyen 48 bordes y dos fragmentos de burenes, uno de ellos con borde recto algo inclinado. No hay asas, decoraciones, no rebordes.
El grosor de los fragmentos es variable, entre 0,3 y 1,2 cm; la textura, en general, es porosa y predominan los colores pardo oscuro y pardo claro.
Se observa una débil cocción por la poca dureza de los tiestos; son muy pocos los fragmentos de fino grosor y lisos al tacto. En estos casos se trata de una cerámica bien hecha.
Al someter la muestra al análisis microscópico pudo comprobarse que el desgrasante consiste en pequeñas partículas de cuarzo, arena y elementos terrígenos. Al parecer no hubo selección del desgrasante y se utilizó la arcilla natural.

Restos dietarios
En su mayoría corresponden a restos de jutías de los géneros Capromys y Geocapromys y en menor cantidad de jicoteas Pseudemys.

Material lítico
Se destacan los guijarros utilizados como percutores (5) y fragmentos de estos (56); en orden secundario los usados a modo de majadores, pulidores, abrasivos y morteros. Además se hallaron piedras tintóreas de hematita.
En relación a la industria de piedra tallada, predominan las preformas (252) y herramientas en lascas (206). Hasta el momento sólo hemos visto 12 útiles laminares de medianas dimensiones y algunos polifuncionales.
Como puede verse, la exploración no arrojó artefactos de concha. ni restos dietarios provenientes del mar.


Comentarios Finales
Hasta aquí hemos trazado un breve panorama de la Arqueología de Cabaiguán, suceptible de ser modificado en el futuro o de profundizar en los aspectos señalados.
La división de los residuarios, atendiendo a los caracteres más notables de sus materiales es convencional y no permite, por el momento, establecer asociaciones cronológicas y especiales entre los mismos.

Evidentemente las vías de comunicación marítima-fluviales facilitaron la colonización del interior de la provincia de Sancti-spiritus, pero aún resta un estudio para la fundamentación de los fechados absolutos o relativos del poblamiento. En esta dirección también será necesario el conocimiento de los residuarios costeros y de otros municipios de la provincia. Hasta hoy sólo contamos con un fechado realizado con el Método del Colágeno por Roberto Rodríguez, investigador de la Universidad de La Habana; el análisis de restos óseos del sitio Neiva Viejo reportó una antigüedad de 1170 +- 20 años A.P. En tal sentido, las investigaciones actuales se dirigen al establecimiento de las causas que motivaron el poblamiento hacia el interior. Por cuanto decíamos que no son precisos los límites cronológicos y espaciales de estos residuarios, las categorías o agrupamientos de sitios constituyen un instrumento de orientación inicial para la investigación arqueológica. Ofrecen una jerarquización de los asentamientos que, hipotéticamente, pueden responder al carácter específico de la actividad humana y en algunos casos, con más fundamento, a un nivel superior de desarrollo de la sociedad aborigen.

Los residuarios-talleres de piedra tallada pueden enfocarse sobre la base de emplazamiento de un objetivo concreto (Kabo, 1983:215) -búsqueda y elaboración de materias primas, sílex, producción maderera, la caza y actividades colaterales-; lo que es factible en la estructura organizativa de la producción social y la asimilación económica del territorio por la comunidad aborigen. La actividad de los grupos concretos se manifiesta a causa de los ciclos biológicos y estacionales y a veces responde a necesidades internas de explotación de determinados recursos materiales. Existe también la posibilidad de una cronología temprana para estos residuarios, pero para confirmar o refutar este juicio es necesario un mayor conocimiento de la tecnotipología de la piedra tallada; así como del panorama arqueológico de la región.

Especial atención merecen los sitios La Aurora, Tres Palmas y Neiva Viejo. A pesar de sus diferencias exhiben en todos los ordenes un mayor grado de complejidad de sus asentamientos. En principio, son sitios de habitación en áreas despejadas y de tierra adentro; además pueden señalarse entre los sitios Cayo Redondo de Cuba que se ubican a una considerable distancia del mar.
El caso de La Aurora demuestra la compleja estructura económica de la comunidad, que permite la explotación de los recursos marinos.
Un detalle de gran importancia se refiere a la colecta de 84 gubias, cifra que sólo es comparable con muy pocos sitios de esta cultura.
Según nuestras indagaciones El Carnero, en la cuenca del Cauto, muestra el mayor número de estos artefactos con 251 ejemplares (Queral, 1980), pero con la peculiaridad de poder considerarse un sitio costro. Aún cuando anotamos el factor de las vías fluviales, las evidencias de la economía marítima-terrestre promueve el cuestionamiento de las causas de este emplazamiento en tierra adentro.
La Aurora y Neiva Viejo corresponden a un evento cronológico tardío. En particular, este último no evidencia una orientación hacia la economía marítima y la presencia de una desarrollada alfarería -al nivel de comunidades mesolíticas tardías-, es lo más notable entre sus materiales arqueológicos.
En superficie y pequeñas calas de prueba hasta 30 cm, se colectaron 360 fragmentos de cerámica simple y 48 bordes. Un aspecto de interés para las tipologías culturales se refiere a los bordes y en la colección de Neiva Viejo son muy abundantes, en su gran mayoría rectos y evertidos con ausencia de rebordes y crestas, pero muy variables en los topes. Un fragmento de cerámica presenta cerca del borde una perforación bicónica, que más bien estimamos para una función utilitaria.

Como bien es sabido, desde hace varias décadas se viene reportando la colecta -en cantidad muy limitada- de cerámica simple en sitios, que por las características generales de su ajuar, se identifican con el complejo cultural Cayo Redondo; pero muy pocos de éstos presentan una muestra comparable a Neiva Viejo.

Es oportuno citar aquí el sitio La Manaca, explorado en 1948 por Felipe Pichardo Moya y José Álvarez Conde (1961); además con el interés de que se encuentra en el vecino municipio de Fomento. El citado autor señala que muy cerca del residuario, en la margen izquierda del río Agabama había un tejar, lo que muy bien pudo ser la fuente de arcilla para la industria alfarera. Y entre los restos dietarios menciona los de jutías, aves y peces. La importancia de este sitio, también muy distante de las costas y con abundante cerámica, justifica que citemos la relación de los materiales excavados. Conviene recordar cosas como estas: peces conocidos y a veces ni siquiera referenciados en la literatura arqueológica; la cual muestra una generalidad del Cayo Redondo, pescador y recolector marino, esquematizado en las costas, ciénagas y cayos y se refiere menos a los procesos de desarrollo social de estas comunidades.

La cerámica simple podría ser un indicador -en el plano de las formas singulares de la cultura- de los cambios que se produjeron en la estructura económica y social. El contenido del proceso habría que buscarlo en las premisas materiales y sociales de la economía productora de alimentos, las especificidades de este desarrollo y las causas de tal modificación de las fuerzas productivas. Al respecto no todo es atribuible a los procesos etnoculturales, estos al parecer inciden en algunos casos; pero en ningún modo debe renunciarse al potencial interno que ha generado la sociedad, más si tenemos en cuenta los antecedentes y experiencias de la economía marítima de alta productividad y volumen de recursos alimenticios.
he aquí la relación de Álvarez Conde (1961:101) sobre los materiales del sitio La Manaca:

Otro ejemplo para la comparación se refiere al residuario Punta de Macao, en Guanabo, provincia La Habana (Martínez, 1986). Es un sitio costero multicomponente con un ajuar típico del Cayo Redondo -lítico y de concha-, una industria microlítica de piedra tallada asociada al complejo Canímar-Aguas Verdes y fragmentos de cerámica simple (197) y de burenes (19). El registro de estos últimos como indicador de la agricultura de la yuca amarga no equivale en este caso a su identificación con las comunidades aruacas Taínas, Subtaínas Agroalfareras o como se les quiera llamar. Hace años hicimos tal observación (Godo, 1985). Como anotamos es un sitio multicomponente y más bien el producto de un proceso etnocultural.
Es muy bajo el registro de la alfarería; de una parte la cerámica no es decorada, lo que contradice la variedad de estilos o series reconocidos para las comunidades aruacas. Por otra parte, son muy pocos los fragmentos de burenes; situación que parece demostrar que el mayor volumen de alimento no proviene del cultivo de la yuca. Además no se observan otros indicadores culturales ya específicos de estas comunidades. Evidentemente, los aruacos agricultores participan del proceso, pero no puede afirmarse un tipo de asimilación étnica por parte de las comunidades aruacas. Los indicadores de éstas son muy débiles en comparación a los que aportan otras comunidades mesolíticas. En todo caso las variables de elementos culturales infiere los indicios de un proceso transcultural, en el cual la resultante difiere de los componentes de orígenes y apunta hacia una nueva realidad.
Algo similar puede plantearse en Neiva Viejo a partir de la cerámica simple y el detalle de los dos fragmentos de burenes. Es probable que la industria alfarera sea el fruto de un desarrollo independiente o también del intercambio cultural. Pero el asunto de los burenes, aún tratándose de sólo dos fragmentos promueve la hipótesis de las relaciones con las comunidades aruacas agricultoras, por cuanto, estos artefactos no sólo suponen el cultivo de la yuca amarga; sino también un peculiar proceso de elaboración del pan de casabe. Al efecto, son muy conocidos los residuarios aruacos en la provincia de Sancti-spiritus y de ahí las posibles relaciones entre estas comunidades.
Un último aspecto se refiere a la incidencia de la agricultura en el complejo alimenticio de Neiva Viejo, cuestión que no excluye la posibilidad de que practicaran además de la yuca otros cultivos. Pero al nivel de los datos actuales es de suponer que la actividad agrícola fuera de orden secundario o a lo sumo equilibrada con las formas de apropiación.

Los estudios arqueológicos y experiencia de la Etnografía han demostrado que no existe una obligada correspondencia entre la alfarería y la agricultura y como quiera que este asunto de los cultivos incipientes es objeto de investigación en Cuba en los últimos años, el caso de Neiva Viejo promueve inevitablemente las hipótesis en torno al controvertido problema. Hasta hoy el asunto de la "protoagricultura" ha sido inferido más bien a partir de indicadores indirectos, entre ellos sin dudas, y con un gran peso la presencia de la cerámica; pues la señalada no correspondencia obligada, en ningún modo se expresa en términos absolutos. También es muy frecuente en el ambiente americano y en particular en las Antillas la regularidad de ambos componentes. Al efecto, la cerámica de Neiva Viejo no es un elemento de orden secundario en el ajuar; sino una definida tradición cultural de la comunidad, a lo que debe sumarse la actividad subsistencial de recursos terrestres. De nuevo cabe cuestionarse las causas de este emplazamiento, que se aleja del modelo marítimo y que parece definirse en la dirección de las premisas materiales y sociales de la economía productora.
En los próximos años la confección del Atlas Arqueológico, las excavaciones y los estudios integrales de los residuarios arrojarán conclusiones que superarán esta breve introducción a la arqueología de la región. Por el momento basta señalar una particularidad regional de la cultura Cayo Redondo -variante de la cultura arqueológica- observada al novel de los datos actuales, en el perfil de la estructura económica y en las variables de los propios elementos de su cultura.


REFERENCIAS

Álvarez Conde, José (1961): Revisión indoarqueológica de la provincia de Las Villas. Publicaciones de la Junta Nacional de Arqueología y Etnología. La Habana, Cuba, pp. 174.

Febles Jorge (1988): Manual para el estudio de la piedra tallada de los aborígenes de Cuba. Editorial Academia de Ciencias de Cuba, La Habana, Cuba, pp.114.

Febles Jorge y Pedro P. Godo (1986): Excavaciones arqueológicas en El Mango, provincia Granma, Cuba, (en prensa). Editorial de la Academia de Ciencias de Cuba, La Habana, Cuba

Godo, Pedro P. (1985): Estudio arqueológico del sitio El Morrillo, provincia Matanzas. (inédito). Departamento de Arqueología, Instituto de Ciencias Históricas. Academia de Ciencias de Cuba.

Godo Pedro P., Guillermo Baena, Santiago Silva y Orlando Álvarez (1988): Estudio arqueológico del sitio Seibacoa, Cabaiguán, Provincia Sancti-Spiritus. Ponencia presentada en el IV Simposio Provincial de la Cultura Espirituana.

Kavo, V. (1983): La naturaleza y la sociedad primitiva. En Problemas del mundo contemporáneo. La protección del medioambiente y la sociedad, nº 94. Academia de Ciencias de la URSS, pp. 209-221.

Kozlowski, J. (1974): Preceramic Cultures in ehe Caribbean. Universytetu Jagiellonskiego. Prace Archeologisne. Z.20. Polonia, pp.114.

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Martínez, Aida (1986). Excavaciones de rescate en el sitio arqueológico Punta de Macao, Guanabo, provincia La habana. En Arqueología de Cuba, Instituto de Historia, Filología y Filosofía. Sección Siberiana. Academia de Ciencias de la URSS, pp. 109-127.

Morales Patiño, O. (1948): Ejemplares únicos y ejemplares escasos de la arqueología indocubana en el museo Guamá. Contribución del Grupo Guamá. Antropología nº 14, La Habana, pp. 38.

Queral, E. (1984): Estudio especial del sitio arqueológico El Carnero, Bayamo, provincia Granma, Cuba, (inédito). Departamento de Arqueología, Instituto de Ciencias Sociales. Academia de Ciencias de Cuba, La Habana, Cuba.

Rojas, L. (1987): Estudio de la sierra Las Damas y su entorno con fines proteccionistas. En Cohiba. Boletín del Grupo Espeleológico CAONAO. Sociedad Espeleológica de Cuba, nº 5, pp. 2-13.

Silva, Santiago y Orlando Álvarez (1985): El sitio arqueológico Neiva Viejo. Ponencia presentada al II Coloquio de la Cultura Espirituana. Año 1985.

Tabío, Ernesto (1984): Nueva periodización para el estudio de las comunidades aborígenes de Cuba. En Islas. Revista de la Universidad de Las Villas, nº 78, Mayo-Agosto, Santa Clara, Cuba, pp. 35-52.

Tabío Ernesto y Estrella Rey (1979): Prehistoria de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, pp. 211.



Copyright: Pedro p. Godo Torres
Santiago F. Silva García


¡Nos vemos próximamente!





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